Partidos Justicialista: internas y zanjones y la necesidad de volver a Perón
“A Gladys Emilce Magliano, militante.”
Lic. Sebastian E. ARIAS
Cuando pensamos en un sistema político, rápidamente vienen a nuestra mente las ideas de democracia, representaciones, instituciones varias que sostienen ese entramado jurídico que es el Estado, investido como enseño Weber del monopolio de la violencia física legitima como carácter distintivo.
Dentro de ese enjambre de conceptos que quizás vayan apareciendo, está uno que es fundacional a las democracias modernas y que en la actualidad están atravesando una importante crisis. Me refiero claro está a los partidos políticos.
Al respecto vamos a citar unas palabras pronunciadas por uno de los nicoleños más injustamente olvidados: don Vicente Solano Lima. Quien fuera vicepresidente en el corto mandato de Hector J. Cámpora. Sostenía en su discurso del 7 de agosto de 1935 en la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, donde había concurrido en calidad de ministro de Gobierno para defender el proyecto de nueva ley electoral provincial. Así en el hemiciclo Solano Lima sostuvo “la democracia es un sistema de partidos políticos. El ciudadano si no se agrupa y organiza, pierde una parte de su eficacia para actuar en la vida cívica”. En otro pasaje de la misma intervención sostuvo que la existencia de los partidos en el marco de un sistema de representación proporcional “implanta la necesidad de los partidos y limita la influencia de los candidatos como individuos”.
Esta vinculación entre democracia y partidos políticos parece haber entrado en una zona de crisis en las últimas décadas en nuestro país. Si bien está claro que en la concepción de un partido político el objetivo es gobernar para poder transformar en políticas públicas las ideas y valores en torno de los cuales se han congregado sus miembros. En la Argentina, tuvimos durante varias décadas un esquema bi partidista. Peronistas y radicales buscaban el poder (cuando el factor militar lo permitía) y era en torno a esos dos grandes espacios políticos que la ciudadanía se organizaba. Existían claro está otros espacios, anteriores y posteriores en el tiempo, pero cuya relevancia no hace al propósito del presente.
Decimos entonces que ya desde hace un par de décadas estos dos partidos que congregaban a las masas fueros diluyéndose. Ambos, pese a sus diferencias doctrinarias originarles, fueron ingresando en una zona gris donde la cuestión de la identidad partidaria se tornaba mas y mas difusa. La necesidad de ganar elecciones, alcanzar y mantener espacios de poder pareciera fue muy a costa de esas identidades. Muestra de eso son la multiplicidad de espacios que se originaron por la fuerza centrífuga que se ejerció en los mismos. Desde la Coalición Cívica de Carrió al Nuevos Aires de Santiago Cúneo.
El rol de los partidos en nuestro sistema democrático es central y por eso es indispensable observar también como es su vida interna. Y aquí nos vamos aproximando al meollo de la cuestión de hoy. Las elecciones de autoridades del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires.
En nuestra provincia la conducción del PJ viene signada por varios escándalos que poco a poco exponen más las grietas dejadas por los inevitables cambios en las relaciones de poder al interior del movimiento.
Los movimientos que han generado disturbios al interior del PJ bonaerense no son nuevos. Maximo Kirchner deja la presidencia del partido de la misma forma en la que asumió, rodeado de escándalos e irregularidades. Recordemos que en 2021 cuando se produjo su encumbramiento –más por presiones de su madre que por méritos propios- intendentes varios, encabezados por Fernando Gray incluso recurrieron a la justicia para protestar en lo que consideraban un atropello sobre los derechos de los afiliados bonaerenses a elegir.
Hoy, con la postergación de los plazos, el manoseo del padrón electoral, y una vez más la intervención de la justicia tiñen un proceso que va de suyo debería ser absolutamente transparente. Recordemos que quien trampea en lo menos, trampea aún más en lo más.
El ejemplo que está bajando la dirigencia justicialista es acorde a la imagen que proyectan. Un espacio desorientado en cuanto a las propuestas que brindan a la sociedad como alternativas a las ideas libertarias y, desde otra arista una falta de liderazgo que está consumiendo a propios y extraños.
Es sabido que la autonomía política que el gobernador Axel Kichilof ha ido construyendo en estos últimos años han provocado más de una rabieta a los devotos de San Jose 1111. Y esto es natural, Cristina ya no puede asegurar ser garantía de unidad, ni comisaria política de un eventual nuevo gobierno de coalición (como lo ejecutó entre 2019 y 2023). Su margen es cada vez menor, al encontrarse condenada a ejercer cargos públicos de por vida. Esto por supuesto, activa el instinto de supervivencia de los dirigentes peronistas que mas que preocupados por la situación judicial de la viuda de Néstor, están tratando de conservar los espacios de poder que aún sostienen frente al crecimiento libertario.
Luego de varios dimes y diretes, finalmente en las ultimas horas se conoció el padrón oficial que contiene a los afiliados en condiciones de ejercer el voto en las elecciones del próximo 15 de marzo. Padron que continúa siendo objeto de controversias porque aun no incluye el definitivo del mas populoso de los distritos que es La Matanza. El Movimiento Evita ha estado muy activo detrás de la búsqueda de definiciones que permitan a sus dirigentes participar de la contienda, y por ello se ha mostrado bastante celoso del cuidado de las normas.
La nueva grieta, que considerando los contendientes deberíamos definir como “zanjón” (en honor a los numerosos sistemas tercermundistas de desagües existentes en el conurbano) se da como se anticipa entre axelistas y camporistas. El gobernador promueve la candidatura de su vice Verónica Magario mientras que desde los sectores afines a Maximo Kirchner se impulsa al intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermin (cercano a Martin Insarurralde, el personaje del Yategate con la joven Sofia Clerici, ex intendente de ese distrito y actualmente investigado por lavado de activos y enriquecimiento ilícito).
Pero si bien esos son los pesos pesados en la disputa, no se puede descartar la presencia una vez más de Fernando Gray, quien quedó herido por la resolución de la situación electoral interna en 2021 y fuentes cercanas no descartan la posibilidad de presentar lista propia.
Misma situación atraviesa el Movimiento Evita.
Y así, vamos tornando hacia el pago chico. San Nicolas no encuentra brújula desde la partida de Jose Maria Diaz Bancalari. Es natural que luego de un liderazgo carismático tan prolongado como el que ejerció “el Negro” sobre el partido se entre en un periodo de desorden y reorganización. No existieron delfines. Crisis que se agudizó con el pase a retiro de Eduardo Di Rocco y la exploración de otras alternativas políticas por parte de Ismael Passaglia. Sin Mariscal y sin coroneles la desbandada de la tropa es una consecuencia natural.
El cuidado de los espacios remanentes pareció tornarse una prioridad para quienes aun tenían expectativas pero no tenían conducción. Las antinomias que marcaron la conflictiva relación entre el Partido Justicialista histórico, las centrales sindicales y La Campora también hicieron mella en nuestra ciudad. Con el crecimiento del espacio pretoriano de Cristina y el desplazamiento muchas veces con destratos incluidos a históricos dirigentes, fue marcando una huella que se pagó y se paga caro aún. El peronismo nicoleño parece nunca haber aceptado como opción de conducción valida la de la líder de la Campora C. Comerio. Es posible que el arrastre de esas disputas que se daban en las escalones superiores de las diversas organizaciones peronistas influyeran en tal situación. Una cosa es, a juicio de este escribidor, clara: Cecilia no pudo, no supo o no quiso conducir un peronismo unificado.
Hoy su sector está proyectando para conducir el PJ local a Pablo Del Lito, quien parece haber sido redimido en las aguas del Jordan del Puerto y sumergido en ellas por la Suma Sacerdotisa de La Campora que lo absolvió de su pasado macrista y menemista. Del Lito tiene la política en su sangre, militante desde siempre bajo el amparo de Alejandro Romero pudo transformarse en un cuadro que le permite a su vez al espacio hacer un buen papel en el Concejo Deliberante, digamos que asi como la mano de Comerio revivió su carrera política, Del Lito le lava la cara ante la ausencia de cuadros técnicos y dirigentes de fuste en su espacio.
Una especie de quid pro quo nacional y popular.
Otro que parece estar en la carrera es Carlos Galassi, quien ya tuvo un intento electoral un par de años atrás donde pudo probar el muchas veces descarnado accionar de quien le impidieron precisamente competir, de un simple y llano plumazo bajaron la lista y lo pusieron en la incómoda esquina de esperar la revancha. Galassi cuenta con el apoyo del actual presidente del partido, Lucas Gaincerain.
Otro que también pide pista y quiere jugar es Sebastian Vignole. Si bien no se pueda afirmar que cuente con el expreso apoyo del Gobernador, si es sabido que tiene cercanía con el Ministro de Desarrollo Social de la Provincia, el Cuervo Larroque. Veremos si es capaz de armar una estructura competitiva o está abierto a negociaciones.
Para ir cerrando ya estas notas, existen también dos opciones que se están barajando tanto en provincia como en el plano local para evitar la interna, la búsqueda de una línea de consenso. En la provincia, suena que quien estaría dispuesto a ocupar ese rol es una figura respetada por los principales contendientes, y que por supuesto esta situación dejaría sin chances a los espacios menores, se trata del ex intendente de La Plata Julio Alak.
En el plano local ha trascendido también un nombre que podría aglutinar el consenso de las diversas vertientes, el de Fernando Parigini. El abogado nicoleño que en su hora estuvo muy cerca del armado de Alicia Kirchner y que ocupó diversos cargos en los diferentes niveles del Estado, es señalado por algunos dirigentes como la persona que podría colaborar a aunar los esfuerzos de las diferentes vertientes peronistas a los fines de poder conseguir transfomar al justicialismo en una opción de poder real en la ciudad. Alejado desde hace ya un tiempo de la política activa habría que ver que opina al respecto y si el desafío le resultara interesante.
En estos tiempos en los que muchos dirigentes del movimiento nacional justicialista, se sienten mas comodos leyendo a Ernesto Laclau, a Chantal Mouffe o a Max Horkheimer en un remozado Cafe La Paz, habría que recordarles las palabras de Eva Perón en la clase inaugural de la Escuela Superior Peronista: “Por eso cuando me pidieron unas palabras para inscribir al frente de esta sala, elegí una frase muy clara y muy honda: "No concibo el Justicialismo sin Perón".
Agur agur
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