En la mañana de este lunes, Radio Net entrevistó a la Dra. Alejandra Dribin, Jefa de pediatría del Grupo Oroño, quien se refirió al aumento de casos de tos convulsa.
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) emitió una alerta dirigida a equipos de salud y a la comunidad con el objetivo de advertir sobre el aumento de casos de coqueluche, también conocida como tos convulsa, en la población pediátrica de Argentina.
Según el último parte del Ministerio de Salud de la Nación, la enfermedad causó la muerte de cuatro niños en lo que va del año. La entidad médica instó a través de un documento a reforzar la vigilancia epidemiológica y a mejorar las coberturas de vacunación ante el incremento de diagnósticos, principalmente en niños menores de cinco años.
Las vacunas del calendario nacional pueden aplicarse gratuitamente en San Nicolás, en el Cempre, el Hospital San Felipe y los hospitales de zona norte y SANATORIO GO
Las edades en las que deben administrarse las dosis en este caso: a los 2, 4 y 6 meses (esquema primario con vacuna quíntuple o pentavalente), entre los 15 y 18 meses (primer refuerzo), a los 5 años, a los 11 años, en cada embarazo a partir de la semana 20 de gestación, al personal de salud en contacto con niños menores de un año (una dosis cada 5 años), a convivientes de recién nacidos prematuros de menos de 1.500 gramos (una dosis de triple bacteriana acelular).
“También deben vacunarse los adultos en los casos de posible exposición. Las personas vacunadas pueden contagiarse igual pero de modo más leve, depende de la inmunidad en cada situación en particular”.
La tos convulsa es causada por la bacteria Bordetella pertussis, se caracteriza por una tos intensa y persistente que puede prolongarse durante semanas. En niños vacunados y adultos, la enfermedad puede manifestarse como una tos crónica que se extiende hasta por 10 semanas. Presenta síntomas leves de las vías respiratorias superiores, y progresa hacia una tos, generalmente súbita, intensa y persistente, que puede durar varias semanas, también seguida de vómitos. En los lactantes su curso suele ser atípico pudiendo presentar apnea y piel azulada por falta de oxígeno, generalmente sin fiebre o con fiebre mínima.
La gravedad de los cuadros aumenta en menores de 6 meses, especialmente en lactantes prematuros, niños no vacunados y en hijos de madres que no recibieron la vacuna durante el embarazo.
Ante la manifestación de síntomas acudir a la Guardia Pediátrica y consultorios de pediatría.
Sanatorio GO, José Hernández 1249, San Nicolás.
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